¿Minjobs sí o no?

MINI-EMPLEO, es la palabra de moda en tan sólo unos pocos días. Juan Rosell, presidente de la patronal CEOE, se mostró a favor de adoptar los ‘minojobs’, como una de las medidas necesarias para remontar en esta época de crisis. Consisten en pequeños empleos, de pocas horas de duración, con salarios de unos 400 euros mensuales y compatibles con otros puestos de trabajo similares.

Los Mini-trabajos o Mini-empleos surgieron en Alemania en 2003 bajo la denominación de Minijobs como una alternativa para combatir el desempleo y la economía sumergida. Actualmente dan trabajo a 4,6 millones de personas en este país.

Como característica destacada del Mini-empleo, la remuneración mensual máxima asciende a 400 euros. El empresario abona el 2% a Hacienda y el 28% a la seguridad social: el 15% al seguro de pensiones y el 13% al seguro de enfermedad. De esta forma, la deducción total asciende al 30% (120 euros por un salario de 400 euros; es decir, que el empresario deberá pagar un total de 520 euros).
La pensión resultante de un empleo de 400 euros ascenderá a menos de tres euros al mes por año trabajado. No obstante, si voluntariamente el trabajador añade el 4,5% de sus ingresos a la cuota del 15% que paga el empresario al seguro de pensiones (para ingresos de 400 euros serían 18 euros), el derecho adicional a la pensión ascenderá a 4,28 euros”.

Pero contemplemos el Mini-empleo desde dos prismas muy diferentes, más bien opuestos:

Los retractores del Minijob: Este colectivo se inclina por creer que fomentar este tipo de contratos basura es permitir a los empresarios que despidan a los trabajadores que le sobran sin tener que pagar grandes indemnizaciones. Para ellos sería fácil deshacerse de los trabajadores que le sobran.
Afirman que, estudios realizados por algunas entidades, como la Fundación Bertelsmann indican que este tipo de contratos no sirven de puente para lograr el acceso de los desempleados al mercado laboral ordinario. Casi siete millones de alemanes trabajan en la actualidad con uno de estos contratos que representan un ingreso máximo de 400 euros al menos pero los informes aseguran que el 80 por ciento no consigue después un contrato mejor. Además, citan que los empresarios no recurren a este instrumento para afrontar momentos de mayor demanda de una forma flexible, sino que integran los Mini-empleos en la plantilla, con riesgo de mantener indefinidamente esta modalidad de empleo precario.

Por otro lado, los defensores del Minijob nos muestran sus ventajas más destacadas: Para empezar, los Mini-trabajos pueden ser de utilidad para sacar a la luz parte de la economía sumergida en términos de cotizaciones a la Seguridad Social y aportaciones al Estado. En la actualidad la economía sumergida supone el 21,5% del PIB según un estudio de Funcas, que añade que entre 1989 y 2008 el Estado dejó de percibir vía impuestos una media de 31.000 millones de euros al año. Lo cierto es que no existen garantías, pero los Mini-trabajos podrían hacer aflorar trabajos por horas que se tienden a no declarar por no tener que hacerse autónomo o por no querer formalizar un contrato laboral.
Además, el sistema permite simultanear dos o más Mini-empleos sin que exista una limitación, y sin que hacienda pueda meterte un palo por tener más de un pagador. Del mismo modo, pueden compatibilizarse con el paro.
Por otro lado, son mucho más económicos para el empresario, puesto que tiene que hacer frente a menos costes (cotizaciones, seguro de desempleo, etc…).
Y por último, con este tipo de contrato el empleador debe seguir respetando las vacaciones remuneradas, días festivos y plazos de despido.

Bueno, ahí dejo estas afirmaciones que pululan por la red y que están al orden del día. Ahora sois vosotros los que opináis…



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